El Hablador
Sopó
Habladores
Domingo, 12 de Agosto de 2007 08:25

Doña Mercedes Sierra de Pérez dama bogotana, hija del conocido comerciante de comienzos del siglo XX don Pepe Sierra, catalogada por la sociedad capitalina de su época como “excéntrica”, tenía el hábito de reunir costosas colecciones tales como antigüedades, arte, objetos raros, muebles, vajillas, porcelanas entre otras, que enriquecía permanentemente con sus continuos viajes alrededor del mundo. Al morir su padre en 1921, hereda importantes bienes y grandes extensiones territoriales en diferentes zonas del país, entre las que se encontraban la Hacienda “El Chicó” en la ciudad de Bogotá, La Hacienda “Santa Fé” en Medellín y Hatogrande en el municipio de Sopó.
La carismática heredera haciendo honor a su excentri-cidad y demostrando un profundo sentido filantrópico, decide efectuar un legado a través de su testamento donde quedan plasmados no sólo la distribución de sus bienes sino la donación de algunos a varias entidades. Fallecida doña Mercedes, sus herederos en 1951 inician los trámites para cumplir las cláusulas testamentarias de las donaciones, entre los beneficiarios de estas se encuentran: la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá con la Casona de el Chicó que incluía las diversas colecciones de su propiedad y terrenos aledaños por 10 hectáreas, la ciudad de Medellín que recibió la Casona de la Hacienda Santa Fé y porción de terrenos adjuntos y, el municipio de Sopó con La Casona de la Hacienda Hatogrande y 104 fanegadas de terrenos adyacentes.
Los estamentos beneficiados con el importante legado de doña Mercedes han cumplido un propósito, el de contribuir a la sabiduría, el conocimiento, el esparcimiento y la recreación de numerosos colombianos de todas las edades, como “El Museo del Chicó” que además de cumplir con la función de museo, alberga en sus terrenos un parque infantil y el parque natural, considerado este último como un pulmón en esta zona de la Capital de la República. La ciudad de Medellín destinó las tierras de la Hacienda al zoológico que lleva también el nombre de Santa Fé. El Municipio de Sopó a su vez donó a la Presidencia de la República una franja de terreno y la Casona de Hatogrande que se constituyó desde ese entonces en la Casa Campestre de los Presidentes de la República.

