El Hablador
Sopó
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Miércoles, 12 de Noviembre de 2008 05:33

En la edición del pasado 27 de julio del periódico El Espectador se informa que “en Bogotá hay 5.000 billares registrados”, lo que para los billaristas consagrados significa que la cifra real puede ser de 10.000, cifra que contrasta con los 10 billares que actualmente hay en el sector urbano de Sopó.
¿Cuál es la historia del billar?
El billar es uno de los juegos más antiguos de la humanidad. Los estudios afirman que sus antecedentes se encuentran en Grecia en el año 400 antes de Cristo: los griegos jugaban a las carambolas; así mismo algunos historiadores señalan a Cleopatra como una gran aficionada a lo que sería un primitivo juego, practicado en el suelo y en el que se empleaban unos palos similares a los de golf para golpear las bolas. Pero es a finales del siglo XV cuando aparecen los primeros vestigios del juego del billar tal y como lo conocemos actualmente, claro está con una serie de diferencias técnicas en la concepción de las mesas con respecto a las actuales, así como en la utilización de un bastón de punta gruesa llamado masse para golpear las bolas.
En nuestra historia, durante el período de dominación colonial por los españoles se prohibieron varios juegos, entre ellos el de “naypes”. Así lo indica, por ejemplo, el expediente “contra Juan Nabarro, Bartolomé García y otros por el juego de naypes”, fechado en Santafé el 28 de agosto de 1733. Dice el expediente que con este juego “se dessirve a Dios nuestro Señor y se dan otros escándalos por acudir a las dichas coimas y tiendas gente destrayda y pues no se entretienen en otra cosa sino en jugar…”.
Durante dicho período colonial al billar se le llamaba juego de trucos y se le reconocía como juego permitido. En el año 1775 el Virrey Solís decretó que el Cabildo, en la capital del virreinato, podía recaudar 10 pesos anuales por cada mesa de billar. A principios del siglo XIX las Actas del Cabildo informan un ingreso de 720 pesos anuales, lo que hace suponer que funcionaban 72 mesas de billar en la capital. Y al finalizar dicho siglo, el Código Político y Municipal (Ley 149 de 1888) dice lo siguiente en el artículo 577:
“Para cada establecimiento de juegos permitidos se pagará un impuesto anual a las rentas del Municipio en la forma siguiente: Por cada billar, cincuenta pesos. Por cada gallera, de cincuenta a cien pesos. Por cada una de las otras clases de juegos a que se destine el establecimiento, veinte pesos”.
Para la ambivalente y supuesta “moralidad” legislativa, que oscilaba entre lo prohibido y lo permitido, finalmente se imponían los intereses económicos del Estado, orientados a un mayor recaudo de impuestos.
¿Cuándo se inicia el juego del billar en sopó?
En cuanto a Sopó, la primera información que se tiene sobre el billar en la historia del Municipio se encuentra en el Acta del Concejo del 17 de noviembre de 1889. En la sesión de ese día el regidor o concejal Ospina propone fijar un impuesto “para el billar que se va a establecer”. Y pocos años después, en 1896, ya se habla de la existencia de varios billares.
¿Qué noticia se tiene de la primera jugadora de billar en el Municipio?
Conversando con Carlos Fernández, un hombre lúcido y vigoroso, nacido en 1916, se pudo tener noticias de lo que pudo ser la primera de las jugadoras de billar en Sopó: “Acostumbraba a jugar en el billar de Isaías Téllez ubicado donde está el Salón de onces La Abuelita. Allí jugaba con El Gallo, Eduardo Alonso, y la señorita Eusebia Santamaría; eso era como a finales de los años treintas. Formábamos dos equipos: El Gallo y yo, contra Eduardo y Eusebia. Les dábamos 15 carambolas de ventaja, y jugá bamos hasta 50. Recuerdo que a Eusebia le gustaba fumar cigarrillos Pierrot. Al Gallo lo llamábamos Chiquirnaca”nos cuenta don Carlos.
Por su parte los hermanos Edilberto y Néstor Prieto al recordar los billares antiguos, mencionan el de Roberto León ubicado al frente de la Caja Agraria. “Cuando murió don Roberto, se acabó ese billar. Ahí comenzó a jugar Aristóbulo López quien después sería campeón nacional. Estudiábamos en la escuela con él, y cuando se dedicaba a jugar billar y no iba a clases, nosotros le hacíamos las tareas”.
Según los hermanos Prieto el proceso de aprendizaje tenía dos etapas: primero la iniciación, en el billar de Roberto León, y luego se jugaba en el de Rafael Alonso que funcionaba donde actualmente está el Restaurante Los Geranios. En 1955 Luís Felipe Prieto Garzón padre de Edilberto y Néstor abrió Billares La Palma, al lado del Banco de Bogotá, en la esquina. Este billar duró casi medio siglo; después de morir don Luís Felipe (1964), lo administró su esposa doña Conchita(en la foto), hasta su fallecimiento ocurrido en el año 2003, y poco después se cerró.


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